Mi madre casi se ahoga en el mar el verano pasado, lo que le inculcó el miedo al agua. Le tenía tanto miedo que no se atrevía a bañarse ni a lavarse la cara, así que le lamí todo el cuerpo para limpiarla. Un día, mientras la lamía, de repente se excitó y me preguntó si quería tener sexo con ella. Como resultado, tuvimos relaciones sexuales prohibidas.
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