Quiero lavarme la cara con el semen de mi amo todos los días. Mi criada personal parece encontrar más placer en estar cubierta de semen que en cualquier otra cosa. Puedo llamarla para que me sirva cuando y donde sea. Me hará sexo oral con garganta profunda, chupando mi saliva lubricante. Insertaré mi pene en su vagina apretada y húmeda. Cuando ya no pueda contenerme, salpicaré mi semen blanco lechoso sobre esa sonrisa inocente y de ídolo una y otra vez. Quiero más... Cuando vea a esta hermosa chica retorcerse de placer, la llenaré con abundantes cantidades de semen. Esta criada que dispara caras me ama a muerte porque puedo ensuciarla a mi antojo.