Suspiro... El profundo suspiro que emanaba de mi oficina provenía de una preocupación persistente e inconclusa. Sin embargo, no podía contárselo a nadie. Hoy decidí ir a unos baños públicos... "¿Qué estás murmurando? ¿Te preocupa algo?" "¿Miru...?" Miru era compañera de clase de mi novia y también mi colega. (Apuesto a que se sorprendería...) Aunque eso era lo que pensaba, aun así me armé de valor para contarle mis problemas. "De hecho, mi novia nunca me hace sexo oral..." "¡Te dije que iba a dejarla! ¡Déjame hacerte sexo oral!" "¡¿Qué?!" Sin darme tiempo a confirmar si la había oído mal, me bajó los pantalones a la velocidad del rayo, y desde ese momento, Miru y yo comenzamos nuestra aventura clandestina instantánea...