Mi compañera de clase, Naoko Aya, siempre era guapa y llamativa. Desprendía un aura única; rara vez interactuaba con nadie en la escuela y actuaba sola la mayor parte del tiempo. Un día después de clase, en el aula vacía, ocurrió algo extraño: descubrí su debilidad. Desde entonces, ya no pude desobedecerla. Después de clase, me invitó a su casa, donde la vi vestida con un cosplay perfecto, completamente diferente a su uniforme escolar. Resultó que le apasionaban los juegos de rol. Lo que me sorprendió aún más fue su altísimo deseo sexual. Sobre todo hacia chicos introvertidos y torpes como yo, disfrutaba jugando conmigo, lo cual la excitaba enormemente. A partir de entonces, comenzamos esta relación retorcida e inusual después de clase…
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