Un día, al llegar del trabajo, descubrí que mi esposa se había escapado. Tenía que hablar con mi madrastra. Después de hablarlo largo rato, me di cuenta de que ya era muy tarde. Mi madrastra fue a ducharse primero, pero después de ducharse, se olvidó de que yo estaba en su casa y anduvo por ahí desnudo. ¡Cuando la vi, no pude evitar follármela hasta el éxtasis!
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