Una pareja que empezó a vivir junta para prepararse para el matrimonio vino a buscar apartamento, y por alguna razón, ella empezó a sentir un dolor sordo ahí abajo. Tenía un fetiche por robar cosas de los demás, especialmente el NTR (Netorare, un deseo sexual de infidelidad). Él se acercaba y la seducía dondequiera que fuera; en cuanto ella dudaba, la tenía enganchada. La decisión final se tomó en el lugar de la visita, donde la besó cuando no miraba... y entonces su clímax le indicó que el NTR era posible. Hacía mucho tiempo que no conocía a una mujer tan maravillosa. Mientras ella consideraba seriamente el plan, él le chupó el pene con fuerza. Ese momento fue el mayor placer inmoral. Su vagina ya estaba empapada. En cuanto ella se fue, él saboreó la penetración. Su novio también se volvió loco, meneando las caderas frenéticamente. La amaba, la amaba, la amaba... Quería formar una familia feliz con ella, pero ¿podría hacerlo? Él pasaba tiempo a solas con ella en secreto, en el coche de la empresa, en el lugar de visita del apartamento, en el apartamento donde decidieron vivir, teniendo muchísimo sexo, y luego dejándola caer en la depravación. Ver a su novio, quien claramente se sentía traicionado y culpable, pero estaba dispuesto a perderlo todo, le provocó contracciones vaginales incontrolables. Sé que soy anormal. Es solo que cuanto más feliz es la pareja, más me quemo. Esta es la historia de esta agente inmobiliaria de una belleza cautivadora.