Aunque lo odiaba, ¡la obligaban a lamer los penes de esas bestias sedientas! ¡En el autobús! ¡En el tranvía! ¡En la tienda! ¡Qué abuso forzado tan vergonzoso! ¡Joder, no había lugar seguro! Aunque se negaba, su cuerpo ya estaba excitado...
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