
ATID-660 la presenta como empleada de un centro de soporte: amable, atenta y sonriente en el trabajo, pero con fetiches sexuales y deseos sorprendentemente desenfrenados que contrastan totalmente con su imagen.
La trama se desarrolla a lo largo de este hilo conductor. Esta doble identidad crea un marcado contraste entre la cortesía de su lugar de trabajo durante el día y la total pérdida de control por la noche. La seriedad de Misono y Hana en las escenas laborales, y el anhelo que se revela en sus ojos cuando miran a la cámara en privado, son los dos estados más dignos de ser apreciados repetidamente en esta obra.
La serie ATID siempre se ha destacado por explorar las capas psicológicas de sus personajes, y las interpretaciones de Misono y Hana en esta obra mantienen a la perfección este enfoque.
Su primera reacción al ser tocada no fue un grito exagerado, sino más bien un ritmo de congelación inicial seguido de un lento derretimiento. La vergüenza de "que su secreto haya quedado al descubierto", mezclada con la posterior sensación de liberación, conforma el tono emocional más cautivador de ATID-660. Si eres fan de Misono Kazuka, esta es una película imprescindible para comprender los matices de su interpretación.