
Aunque algunos amigos piensen que es pura publicidad, fantasía o simplemente una historia, he decidido concluir la noticia sobre la revelación de la identidad de Fujikana (藤かんな), siguiendo el principio de no dejar nada sin terminar. Veamos cómo se trata a las chicas japonesas cuando las pillan grabando vídeos para adultos:
Tras recibir una llamada de Recursos Humanos, Fujikana se reunió inmediatamente con ella a las 22:00 (sí, la persona de Recursos Humanos era una mujer). No hubo cortesías, solo una confrontación directa.
RR.HH.: "¿Tienes algún trabajo extra?"
Fuji: "Lo siento, sí."
RR.HH.: "¿Eres Fujikana?"
Fuji: "Sí."
RR.HH.: "¿Por qué (haces AV)..."
Un momento de silencio. Fujikana no respondió, solo pensó: "Sabía que me harían esa pregunta". RR.HH. continuó: "Nuestra empresa no permite trabajos extra. ¿Qué planeas hacer?". Fujikana dio la respuesta que tenía preparada: "Si ese es el caso, estoy dispuesta a renunciar".
El representante de RR.HH. parecía intentar salvar la situación: "¿Piensas dejar tu trabajo a tiempo parcial?" Tras darse cuenta de que Fujikana no estaba interesada, volvió a preguntar: "¿Ya no quieres seguir en esta empresa?". Fujikana negó con la cabeza, lo que significaba que no le disgustaba la empresa, pero que no quería dejar su trabajo como actriz audiovisual. En ese momento, la decisión recaía en sus superiores.



"Lo sé, porque tú (Fujikana) me lo dijiste con sinceridad, así que..." "¿Entonces, cierras el caso con renuncia voluntaria? ¿Algo más que quieras añadir?" ¿Qué decir?" La decisión, nada sorprendente, de Recursos Humanos alivió a Fujikana. Luego pidió a Recursos Humanos que se disculpara con su supervisor directo, pues se sentía culpable por mentir al negar haber grabado vídeos para adultos...
Sin embargo, su supervisor le dijo a Fujikana que el informante era un compañero del mismo departamento. Si bien el supervisor no reveló la identidad del informante, les advirtió que no difundieran rumores. Así, la controversia en torno a la identidad expuesta llegó a su fin. Punto final:

Sin más dudas sobre la exposición de su identidad (o quizás toda la empresa ya lo sabía), y sin preocupaciones, ¡ahora le toca a Fujikana dejar huella!