Al empezar el nuevo año, tuve una nueva subordinada, una joven adinerada que se graduó de una academia de música. Era algo tímida, con unos ojos grandes y llamativos. Era excelente en su trabajo y tenía buenas relaciones interpersonales... pero siempre sentía que me observaba. Cuando hablábamos, se acercaba mucho y me tocaba el cuerpo. Un día, al salir del trabajo, me llevó a un hotel del amor, se sentó a horcajadas sobre mí, y no recuerdo qué pasó después. Me lamió todo el cuerpo, la penetré, meneé las caderas vigorosamente y me meneé hacia atrás con excitación, nuestras lenguas se entrelazaron, gemimos lascivamente y cometimos actos obscenos...