¡La vida le iba de maravilla! Su matrimonio con el hombre que amaba era inminente, y su sueño de ser maestra casi se hacía realidad. Yuuka, becaria de pedagogía, estaba a punto de alcanzar la cima de la felicidad. Sin embargo, su vida dio un giro radical en un instante. Cuando descubrió que su profesor supervisor era un pervertido sexual extremadamente retorcido, ya era demasiado tarde. Sus bebidas diarias estaban llenas de afrodisíacos, erosionando lentamente su cuerpo... Intentó reprimir sus deseos sexuales, pero la razón ya no la dominaba; se encontró masturbándose. Cuando la descubrieron, no pudo resistirse, obligada a dejar que su profesor la penetrara. Aunque sabía que estaba mal, su cuerpo ansiaba su pene; se sentía increíblemente depravada. Babeaba, y el flujo vaginal fluía de sus genitales; incluso sabiendo que la engañaba, seguía estando increíblemente excitada...