Hoy era mi tan esperada cita con ella. Al llegar al punto de encuentro, vi a mi hermana. Creo que se llama Marín. Decidimos ir a nuestras casas. Pero la actitud de Marín era extraña. Estaba increíblemente cerca de mí. No solo físicamente, sino que sus caras casi se tocaban. Cara a cara, a casi 0 centímetros de distancia. Labios casi rozándose. ¿Qué es esto...? Es demasiado lindo, se ha pasado. Es demasiado. ¿Puedo besarla? ¿Seguro? ¡Solo un beso! Y entonces explotó mi lujuria.