<¡Una belleza alta y esbelta se retuerce y alcanza el clímax tumbada boca arriba!> Asuha Mitsuha, quien debutó en Tokio, se sentía agotada física y mentalmente. Allí descubrió un salón de masajes. Los métodos de tratamiento eran un poco extraños, pero era la capital, Tokio. Allí, había cosas que no tenía donde vivía... y sin saberlo, cayó en el atolladero de los clímax afrodisíacos... Incapaz de reprimir el placer que sentía, se entregaba a los clímax a diario.