En mi viaje de negocios, me vi obligado a compartir habitación con una empleada joven que siempre me menospreciaba en el hotel. Después de que se burlara de mí, bebí mucho hasta emborracharme por completo. Cuando me desperté por la mañana… ¡había una chica joven a mi lado con su yukata abierta, dejando al descubierto sus pechos y nalgas! Después de preguntarle, descubrí la impactante verdad: ¡la había agredido estando borracho! A pesar de mis disculpas desesperadas, dijo: «¡Nuestros cuerpos son tan compatibles!» y me rogó que le diera mi gran pene y que eyaculara dentro de ella…