Mamá, ¿por qué... por qué tuviste que volver a casarte con alguien así? Mi padrastro se pasa el día holgazaneando en casa, sin hacer nada. Y siempre me incomoda. Odio a mi padrastro, pero un día, mientras leía y comía con él, de repente me sentí mareada... Descubrí que había puesto un afrodisíaco en mi comida a escondidas. Mi cuerpo se descontroló y me tocó los pechos, los muslos y los genitales... No pude resistirme, me volví loca. Desde entonces, no podía dejar de pensar en el sexo de mi padrastro todos los días... Ahora me he enamorado de él. Lo siento, antes lo odiaba. Hoy necesito tomar más pastillas.