Saki está preocupada por la inminente adolescencia de su hijo (su hijastro). Últimamente, ha estado comprando con frecuencia productos para adultos dudosos en línea. Al asomarse por la puerta de su habitación, lo descubre acariciando intensamente una delicada muñeca sexual, una visión escalofriante. Entonces, un día, su tutor visita a una alumna. Su hijo parece estar acosándola y manoseándola. Saki cree que si esto continúa, su hijo se convertirá en un delincuente sexual e intenta persuadirlo. "Puedes tocarle los pechos a mamá en su lugar", sugiere, ofreciéndole su cuerpo como juguete sexual para calmar su lujuria desenfrenada. "Esto no es sexo... solo estoy ayudando a mi hijo a satisfacer sus deseos sexuales", dice Saki. Acepta su pene erecto, convirtiéndose en su objeto de gratificación sexual; esta es su frenética rutina diaria.