Con fracturas en ambas manos y pies, y un tiempo de recuperación estimado de tres meses… Ante el aburrimiento de la vida hospitalaria, Saki se obligó a irse a casa. Preocupado de que Saki no pudiera hacer nada sola, su esposo le pidió a su hermano menor, un estudiante universitario, que la cuidara con la excusa de un trabajo de verano. Como tenía los brazos y las piernas firmemente inmovilizados con yesos, Saki no podía moverlos en absoluto. Sin la ayuda de su hermano, ni siquiera podía salir en silla de ruedas, comer, ir al baño ni bañarse. En esta situación, Saki no pudo resistirse a nada, y su hermano empezó a creer que podía hacer lo que quisiera con la excusa de "cuidarla"... "Porque no puedes escapar de mi control". Hasta que se recuperó por completo, ¡su cuñada fue una esclava sexual completamente obediente!