La ama... Por él, Aoyama Mayu estaba dispuesta a todo. ¡La recibió la masturbación en cuanto se abrió la puerta! Anhelaba tu... y suplicaba por tu pene. La ama la condujo a la habitación, acariciando con delicadeza sus pezones y genitales, ¡llevándole a Rion a múltiples orgasmos! Tras una larga espera, cuando tomó el pene de la ama en su boca, sus genitales ya estaban empapados. Él disfrutó muchísimo siendo entrenado por la ama, complaciéndose en el placer y teniendo a la mujer casada eyaculando dentro de él.