En su habitual viaje en tren a la escuela, Hiyori se sintió desorientada. Un nuevo tipo de placer la invadió, un placer que nunca había experimentado con su novio... Luchó por reprimir los gemidos que amenazaban con escapar de sus labios. Debería odiar que la abusaran, pero ¿por qué? Por mucho que lo pensara, no encontraba la respuesta. Lo que quedaba era una verdad que no quería admitir: solo los dedos persistentes de este hombre de mediana edad y untuoso podían llevarla al placer supremo. Había descubierto el placer carnal prohibido de un abusador de mediana edad. Sus serias y reservadas emociones femeninas se despertaron. Para explorar las profundidades del deseo carnal, se convirtió en una mujer que buscaba activamente el abuso...