Mei, una oficinista tetona y sencilla, sufre una agresión sexual por primera vez. El miedo y el deseo de escapar la abruman; las emociones negativas la inundan. Se siente como un tren sin parada, un ciclo de persecución que parece interminable. A pesar de su miedo, un deseo sexual ardiente surge en su interior al llegar a casa. Quiere más… A través de la masturbación, Mei confirma este sentimiento y despierta gradualmente su consciencia femenina…