Practicaba el violín con diligencia todos los días, esforzándome por convertirme en estudiante de música. Mis padres eran muy estrictos y el toque de queda empezaba temprano. Solo podía concentrarme en practicar... Sentía que me estaba volviendo loca. En esas circunstancias, mi madre invitó a una profesora de música a casa. Dijo que quería darme clases de música antes de entrar en la escuela. Bajo la guía de la profesora, practiqué el violín mientras ella me tocaba el cuerpo por detrás. Este toque despertó mi deseo sexual... "Profesora... quiero besarte...". Desde ese día, cada vez que la profesora venía a mi casa para darme clases, le pedía sexo. "Profesora, quiero hacer más contigo". Ya no me importaba la música.