Tras sufrir acoso diario, Takahashi se topó un día con Yoshimi, la esposa de su jefe, mientras le entregaba documentos en su casa. Sorprendido por su inesperada juventud y atractivo sexual, decidió vengarse de ella. Al día siguiente, la contactó con la excusa del trabajo, entablando una relación poco a poco mientras escuchaba sus quejas sobre su familia. Finalmente, logró encontrarse con ella en privado. Lentamente, con la lengua, le abrió las nalgas y el ano, hasta entonces desconocidos, guiándola hacia el abismo del placer. La liberación de su ira por el acoso, el sexo oral implacable y persistente, comenzaba oficialmente.