Desde el momento en que entró en la habitación, le tocaron los pechos, le quitaron el vestido y le practicaron sexo oral y sin protección. Hashimoto Rin pensó que la entrevistarían para una revista, pero la obligaron a soportar una penetración a toda velocidad sin ninguna resistencia, y la follaron con fuerza en varias posiciones hasta que se corrió. Agotada física y mentalmente, ¡nunca imaginó que otros hombres se turnaban para follarla de pies a cabeza!