Mi hermana menor, Lily, es más mona que mi novia, inocente y totalmente mi tipo. Desde que nos conocimos, he tenido pensamientos extraños sobre ella... en concreto, la forma en que las chicas llevan la ropa de verano últimamente, mostrando demasiada piel. Y cuando se relaja en casa, sus faldas dejan al descubierto su bajo vientre, e incluso sin sujetador, sus pezones quedan al descubierto, lo que me da una extraña sensación erótica. Aunque sé que está mal, sigo sintiéndome atraído por su indefenso encanto, y sin darme cuenta, me encuentro acariciando sus pechos, embistiendo violentamente hasta el frenesí. Aunque está justo a mi lado, sigo atraído por el placer perverso, inmerso en embestidas intensas hasta el agotamiento. Nuestros deseos sexuales se vuelven cada vez más incontrolables, complaciéndose en la codicia, y así, se crea un verano de recuerdos.