Conocí a una chica de instituto en una aplicación que ofrecía citas remuneradas. Era una chica guapísima con una figura estupenda, "Misa". ¡Este encuentro milagroso, algo que jamás haría en privado, fue increíblemente emocionante desde el principio! Sin embargo, una vez en el hotel, me trató con frialdad, ¡queriendo terminar rápido! Tuve que hacerle entender por qué me despreciaba solo por ser guapa. La despiadada chica me pidió entonces un pene: ¡un momento de depravación!