Por recomendación de su marido, Rika empieza a frecuentar salones de masajes, donde cae en la trampa del placer prohibido… Lo que debería haber sido pura relajación se convierte gradualmente en una prisión de lujuria incontrolable debido a las hábiles técnicas y afrodisíacos de la terapeuta. Aunque se siente culpable por la ternura de su marido, no puede resistir su creciente deseo. ¡Con cada masaje, su comportamiento se vuelve más extremo y adictivo! Los espasmos y la incontinencia orgásmica transforman su cuerpo en una distorsión de todas sus zonas erógenas, lo que resulta en repetidas eyaculaciones faciales y orgasmos. Cuando su marido presencia la completa depravación de Rika, su apacible vida cotidiana se desmorona silenciosa e innegablemente.