Michelle, en un viaje de negocios, se ve obligada a beber un licor desconocido por su jefe, un tanto molesto. Un aguacero repentino los lleva a tener intimidad. Cuando se da cuenta, un pene asqueroso se agita dentro de su útero… A pesar del asco, cada penetración deja su vagina empapada como un diluvio. Le pone música por teléfono a su novio, que está lejos, mientras le hace una serie de masturbaciones. El enorme pene de su jefe roza su cuello uterino, llevándola a un clímax de éxtasis a través de sus nauseabundos fluidos vaginales. No importa cuántos orgasmos experimenten, incluso al amanecer, su deseo insaciable de tener relaciones sexuales continúa.