"¿Puedo quedarme en casa de mi hermana gratis una noche?" Saki, que hacía mucho que no iba a Tokio, se alojaba en casa de su hermana. Siempre le había gustado provocar a su sobrino, el hijo de su hermana, desde pequeños. Ese día, en broma, mostró sus grandes pechos con ropa, intentando seducirlo. Sin embargo, su sobrino se tomó en serio las insinuaciones de Saki y empezó a acariciarla con fuerza. "¡Espera... eres dos años mayor que yo!", gritó, intentando escapar desesperadamente, pero su excitado sobrino no la soltaba... Medio en broma, seduje a mi sobrino, que era mucho mayor que yo, y se volvió un pervertido, lo que me avergonzó muchísimo. La juventud es maravillosa, tan llena de energía, esta sensación es increíble, hacía años que no me sentía así (risas). Mis instintos maternales se despertaron y decidí disfrutarlo al máximo.