El jefe estaba furioso con una empleada común y corriente sin futuro... Una noche, descubrió por accidente la debilidad de la oficinista más hermosa de la empresa. «Mientras me escuches, obedeceré tus órdenes...». Firmó un contrato amoroso de ensueño con esta mujer, casi un ídolo, inalcanzable. Disfrutando de su exquisita figura y su hermosa piel, se deleitó con la postura de montar y los besos entrelazados. La lamió como una araña, llenándola de caricias intensas y traviesas. Su cuerpo y alma quedaron completamente dominados, convirtiéndose en una compañera de servicio. «Hoy te dejaré disfrutar de mi cuerpo todo el día». Este hombre jamás olvidaría este día: su amante consumida por el placer, rebosante de sudor, saliva y jugos de amor, con el cuerpo ardiendo, ¡convertida en una esclava de carne en un contrato amoroso!