Se reencuentra con el Sr. Irida, vestido de forma sensual. Recordando aquel día apasionante, se entrega a la masturbación, satisfaciendo su deseo sexual, pero no puede resistirse y se entrega. La destreza de su lengua y sus manos, junto con sus pechos voluptuosos que le brindan una sensación reconfortante, la llevan rápidamente al orgasmo. Finalmente, introduce su pene en su vagina y alcanza el clímax con intensos movimientos de cadera…