Eran las 7 de la mañana cuando salí para el trabajo. Aunque normalmente debería sentirme deprimida, últimamente camino con paso ligero. La razón es la hermosa mujer mayor que se mudó hace poco al barrio. Parece que trabaja en el turno de noche y siempre llega tarde a casa, borracha y con blusas sueltas... Cuando nos encontramos en el vertedero, me miraba con una expresión de éxtasis, con sus pezones rosados al descubierto. Incluso para alguien como yo, parecía dispuesta a dejarme tener sexo...